Visitando a las cotorras puertorriqueñas

Piti y la expedición de las cotorras

Unas semanas después de haber pasado un día increíble en las Cabezas de San Juan, la maestra Piti y sus estudiantes decidieron continuar con sus expediciones. Piti los invitó a conocer a las cotorras puertorriqueñas, también conocidas como "iguacas", y los esfuerzos que se están llevando a cabo para rescatarlas.

Unas semanas más tarde, todos se encontraron en la entrada del bosque tropical de El Yunque. Piti, con su sabiduría y entusiasmo, empezó a explicarles a los muchachos la importancia de la conservación y la biodiversidad.

Mientras caminaban por los senderos del bosque, Piti les contó que las iguacas son únicas de Puerto Rico y tienen un plumaje verde brillante. "Esta cotorra, conocida como iguaca por los taínos, es una de las diez especies más amenazadas del mundo", mencionó Piti. "Es por eso que necesitamos protegerlas y cuidarlas".

La maestra y los estudiantes escuchaban atentamente. Durante la caminata, observaron varias aves por el área, algunas de ellas con antenas y transmisores. Los muchachos, curiosos, preguntaron por qué las aves llevaban esos dispositivos.

La maestra, con una sonrisa, respondió: "Esos transmisores nos permiten rastrear a las iguacas y protegerlas. Así sabemos mejor por dónde andan y podemos asegurarnos de que estén a salvo y en un entorno adecuado para ellas".

Explicación de los términos

Explicación de los términos

Entonces, Pedrito hizo una pregunta: "En mi casa le decimos perico, pero mi abuela les dice loro y hemos escuchado cotorra. También la gente habla de guacamayos y otras aves. Maestra, explique por qué hay tantos nombres. ¿Cuál es el correcto?"

Piti les explicó que los taínos y otros pueblos indígenas de América del Sur usaban el nombre "cotor" para algunas aves pequeñas, mientras que las más grandes las llamaban "guacamayos". En Puerto Rico había ambas variedades de pájaros, probablemente traídas de América del Sur por los taínos.

"Al llegar los españoles", continuó Piti, "trajeron nombres europeos como loros, pero al ser tan diferentes, se acostumbraron a usar los nombres de los nativos, aunque algunas personas tienen sus propias preferencias. Los españoles cambiaron el nombre a cotorra al no saber decir 'cotor' adecuadamente".

La diferencia entre cotorra, perico y guacamayo es principalmente el tamaño y la especie. Las cotorras suelen ser más pequeñas y tienen la cola corta y redondeada, mientras que los guacamayos son grandes y vistosos con colas largas y puntiagudas. Los pericos suelen ser un término genérico para varias especies de loros pequeños.

Explicando sobre las cotorras

"Muchas cotorras amazónicas", explicó Piti, "se han dispersado por todo el Caribe y América. La mayoría son de origen amazónico, pero ahora residen en varios lugares. Los guacamayos, sin embargo, no los veremos aquí, ya que prefieren áreas más llanas donde hay frutas y palmas para anidar. La cotorra puertorriqueña, conocida científicamente como Amazona vittata, también pertenece a esta familia de cotorras amazónicas".

Piti continuó: "Después de la colonización española, rápidamente acabaron con muchas aves ya que las usaron como alimento. La gallina de palo no fue la única que se eliminó; los guacamayos que existían en la isla también se agotaron. Por suerte, esas aves aún existen en sus lugares de origen. Gracias a la venta legal e ilegal de aves exóticas, han regresado a Puerto Rico. Pero muchos han olvidado que hace mucho tiempo ya estaban aquí".

Piti agregó: "Como ya les había contado, esta cotorra es endémica de Puerto Rico. Eso quiere decir que solo existe aquí. De perderla, no la podríamos traer de regreso como pasó con los guacamayos, ya que esta variedad no existe en ningún otro lugar del mundo. Si la dejamos desaparecer, no estará más con nosotros".

El guaraguao acechando

El guaraguao acechando

De repente, uno de los miembros del equipo de conservación mencionó que estaban en alerta. "Hay un guaraguao dando vueltas cerca de las iguacas que están libres", dijo con preocupación. Los muchachos y la maestra, junto con la conservacionista, decidieron actuar rápidamente. Armados con ramitas y dispuestos a gritar, se dirigieron al área donde las iguacas estaban en peligro.

Cuando llegaron, encontraron a las iguacas comiendo semillitas y un par de ellas picoteando un árbol para hacer un nido. Por suerte, el guaraguao no tenía hambre y solo estaba de paso. Pero la conservación es así, siempre en alerta para ayudar a nuestros amigos en peligro a sobrevivir un poco más.

La despedida de las iguacas

La despedida de las iguacas

Al final de la expedición, todos estaban tan contentos. ¡Qué día tan interesante! Llegando al automóvil, algunos de los estudiantes se pararon para mirar una última vez a las iguacas. Estaban Víctor, Melisa, Paola y Coral, tan emocionados con su aventura. Entonces llegó un pequeño grupo de 5-6 iguacas que volaron para detenerse muy cerca de ellos. Se posaron en un árbol con unas vainas y jugaban mientras que algunas comían las semillas. Los cuatro se sonrieron ya que pensaron que tal vez las iguacas vinieron para despedirse de ellos. Con una gran sonrisa, corrieron hacia Piti y el resto del grupo antes de que descubrieran que se habían quedado atrás. Eso es un día grato para recordar.

Con risas y alegría, uno de los estudiantes dijo: "¡Qué suerte tuvimos hoy, nos convertimos en amigos de las iguacas!" Todos rieron y sabían que este día siempre quedaría en sus corazones. Con este espíritu, se despidieron de la hermosa naturaleza de El Yunque y volvieron a casa con una promesa de regresar y seguir ayudando a sus amigos emplumados.

Nota en honor a Piti Gándara

Nota en honor a Piti Gándara

Esta historia está dedicada a la memoria de Luisa "Piti" Gándara Menéndez, una incansable maestra y defensora de la educación y la naturaleza en Puerto Rico. Piti fue maestra de biología y ecología en el Colegio San José, inspirando a innumerables jóvenes, incluyendo a este servidor, con su pasión por el medio ambiente y la enseñanza.

Piti Gándara también fue Primera Dama de Puerto Rico y miembra en la Cámara de Representantes, donde promovió programas educativos y de bienestar. Entre sus iniciativas más destacadas se encuentran "Lee y Sueña" y "Rincón de la Lectura", proyectos que fomentaron la lectura y el amor por los libros en los niños de la isla. Estos programas sirvieron de inspiración para muchas de las historias que contamos hoy, incluyendo mis cuentos e historias de pájaros y naturaleza.

Su legado vive en cada uno de los estudiantes que inspiró, dejando una huella imborrable en la educación y la conservación de la naturaleza en la isla.


sobre el autor

Sobre nuestro autor

Bill García escribe con el alma de Puerto Rico, inspirado por su naturaleza, su música, su gente y su historia. En su retiro, encuentra alegría en escribir para quienes quieren conocer más sobre nuestra Isla del Encanto

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